En la anterior entrada de este Blog estuvimos considerando brevemente la importancia del juego para el desarrollo de habilidades de todo tipo, a cualquier edad y para cualquier persona. En esta ocasión recordaremos que no es algo privativo de los seres humanos.  En la naturaleza es una actividad muy necesaria y ampliamente presente.

El juego es una actividad a la que muchas especies de animales dedican mucho tiempo y gran cantidad de energía, por lo que su función debe de ser bastante importante.  Por ejemplo, varios estudios con ardillas indican que los animales que aprovechan las primeras semanas de vida para divertirse son más rápidos, presentan mayor coordinación y mejores habilidades motoras.  Otros estudios realizados con ratas de laboratorio han desvelado que el juego promueve un mayor crecimiento del cerebro, lo que favorece el aprendizaje.  Incluso parece que los beneficios del juego no se circunscriben solamente al desarrollo del individuo como tal y como miembro de un grupo, posiblemente a largo plazo el juego también influye en aspectos tan importantes para la especie como la reproducción.

Volviendo a los seres humanos, para la neurociencia el juego fortalece dos áreas:  el cerebelo con el que coordinamos los movimientos y el lóbulo frontal que se ocupa de tomar decisiones y del control de los impulsos.  Además, habría que añadir el desarrollo de las habilidades sociales, sin olvidar lo bien que lo pasamos…

Weggen, G. (2017).  ¿Por qué a las ardillas les gusta tanto jugar?.  Muy interesante. Preguntas & Respuestas, (43), 14.

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